Esta noche, Gabriel durmió con su papá y Amelia. Todo fue bien. Gabriel estaba tranquilo y durmió de un tirón de las 20h a las 4h.
Anoche se le cayó el PICC. Desde entonces tiene un catéter en el brazo izquierdo. Por ahora no está previsto ponerle un nuevo PICC. Quizás ya ni lo necesite. Veremos cómo evoluciona. Si no, habrá que cambiar el catéter cada 3 a 5 días.
Los resultados del día son buenos.
Hoy le pusimos música, la de su playlist. Bailamos con él.
Y encontramos unos lindos jueguitos que proyectan luces en el techo.
Transformamos la habitación a nuestra manera, para que se sienta bien en ella (y nosotros también).
Uno de los grandes momentos de emoción de hoy fue la sesión de fonoaudiología.
Por primera vez desde hace más de tres meses, Gabriel volvió a probar el biberón.
La fonoaudióloga empezó haciéndole chupar un dedo. Reaccionó bien.
Luego le propuso un biberón rígido: logró succionar un poco.
Después un biberón más blando… y ahí, bebió.
No mucho, unos 15 ml, pero para nosotros fue enorme. Tres meses sin biberón, y el reflejo sigue ahí. Eso es una victoria.
Esta noche recurrimos a los servicios de Paula, una auxiliar de enfermería de la UCI a la que apreciamos muchísimo. Siempre fue atenta, dulce y presente por la noche. Es tranquilizador. Gracias a ella, Manuela y yo vamos a poder volver juntos a casa y pasar una verdadera noche los dos. Hacía mucho tiempo…
Y además, lo notamos cada día: las cosas cambian en el hospital. Muchas reglas han evolucionado.
Algunas son nuevas, otras simplemente se aplican con más rigor. Y sabemos por fuentes internas que todo eso es en parte fruto de nuestras numerosas reclamaciones… y a veces también de mis arrebatos,
Gabriel, sin quererlo, ha permitido mover las líneas aquí.
Eso es todo por hoy.
Mañana es un gran día 😉
Hasta mañana.